Luego de una serie de plásticos iluminados por dentro y lucecitas inofensivas que siquiera llegaban a parodiar en algo a las populares armas de los caballeros Jedi en la saga de La Guerra de las Galaxias, finalmente un fanático logró inventar un sable láser que efectivamente corta.

Se trata de un producto desarrollado por el inventor StyroPyro, quien utilizó láser de 9 milímetros y 450 nanómetros de un proyector DLP, alimentado por dos baterías de ión litio de alta potencia. Todo lo anterior metido en un distinguido mango de cromo, al stilo Jedi.

A diferencia de los sables láser, éste no tiene una forma definida y su trayectoria es infinita, pese a esta diferencia, es capaz de incendiar objetos inflamables, como papel, cartón o mechas para explosivos, en solo segundos.