Científicamente los seres humanos tendríamos un antepasado común, denominado como el Adán genético o el padre de todos, y el cual hasta hace poco habría habitado en el planeta hace unos 120 mil años.

Sin embargo, los investigadores han descubierto que existe un antepasado aún mucho mayor de 340 mil años, lo que es casi el doble de lo que se había estimado hasta ahora. Es más, el hallazgo fue más que nada de casualidad, puesto que familiares de un estadounidense fallecido recientemente, mandó su material genético a una empresa privada para elaborar su árbol genealógico, encontrándose con este cromosoma revelador.

El hombre con este cromosoma histórico, llevaba por nombre Albert Perry y su distintivo cromosoma Y, podría implicar que los humanos modernos y arcaicos de África Central se cruzaron con los neardentales en Oriente Medio y con los enigmáticos denisovanos en algún lugar del sudeste de Asia.

En cuanto a Perry, era un afro-americano que vivía en Carolina del Sur y según los genetistas, este no descendió de la genética de Adán, ya que cromosoma Y es distinto al linaje común, por lo que descubrieron que “el árbol del cromosoma Y, es mucho más antiguo de lo que pensábamos”. Es decir, Perry pudo haber sido heredado de una población humana arcaica extinguida tempranamente y en algún momento de los últimos 195.000 años, los humanos anatómicamente modernos se cruzaron con un hombre africano antiguo.

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