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Las cuevas serían clave en el hallazgo de nuevos antibióticos

A veces las soluciones están donde menos se esperan y esto parece suceder también con la ciencia, pues investigadores aseguran que en ambientes aislados como las cuevas, pueden estar las claves que se necesitan para los nuevos antibióticos.

Así es, en las cuevas donde se encuentran grandes cantidades de microbios, estarían la esperanzas para encontrar nuevos antibióticos que ataquen aquellas bacterias que actualmente son resistentes a los remedios farmaceúticos existentes. Esto porque la fuente de hongos y microbios que están en la tierra y que utilizan para ello, están comenzando a agotarse en aquellos lugares donde normalmente se buscan, por lo que según los científicos, se necesita imperiosamente hallar nuevos destinos.

Primero, porque del total de antibióticos que hay en el mercado, el 99% se realiza con la utilización de otros microorganismos, ya que son medicamentos mucho más complejos que las drogas contra el cáncer, lo que hace que sean imposible que se diseñen por los científicos, de modo que para descubrirlos tienen que recurrir sí o sí a la naturaleza.

Y ahora la fuente mágica de este fundamental invento del siglo XX, estaría en las cuevas, puesto que estos son entornos aislados donde ni siquiera logra entrar el sol, motivo que hace que los microorganismos tengan que obligatoriamente adaptarse a una hambruna infinita, comportándose entonces completamente diferente a cómo lo hacen en la superficie.

Es esta razón la que hace que dichas bacterias de las cavernas sean la llave para encontrar nuevos recursos antibacteriales. Es más, Hazel Barton, profesor de Microbiología de la Universidad de Akron, EE.UU., junto Brian Bachmann de la Universidad de Vanderblit, analizaron muestras que arrojaron 38 componentes y entre ellos uno completamente novedoso. En otras palabras, una de estas cuevas produjo más de un tercio de antibióticos de los que existen en la actualidad.

Finalmente, cabe destacar que para hallar estas muestras los científicos deben ser verdaderos exploradores, pues las profundidades alcanzan los 370 metros, debiendo llegar con sogas y teniendo que acampar en el sitio por varios días.

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