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Investigadores encuentran la forma de retardar el envejecimiento de células madre

Las células madre son elementos esenciales para todos los organismos, desde plantas a humanos. Pueden dividirse y renovarse durante toda la vida, transformándose en los tejidos especializados necesarios durante el desarrollo, así como en células necesarias para reparar el tejido adulto.

Por lo tanto, pueden ser consideradas imperecederas, ya que se recrean y regeneran los tejidos durante toda una vida, pero eso no quiere decir que no envejecen. Lo hacen, perdiendo gradualmente su capacidad de mantener tejidos y órganos.

Los investigadores del Instituto Salk para Estudios Biológicos han descubierto una serie de eventos biológicos de los alrededores de las células madre, conocidos como su nicho, y los identifican como los culpables del envejecimiento de las células madre. Sus hallazgos, publicados en la revista Nature el 23 de mayo, tienen implicaciones para el tratamiento de enfermedades relacionadas con la edad y para la eficacia de la medicina regenerativa.

Los resultados del estudio dicen que el poner celulas madres jovenes en un entorno “viejo”o sea de un paciente de más edad, tiene peores resultados en la regeneración de tejidos, por ejemplo cuando los tejidos son dañados, el entorno da señales a las celulas madres para formar nuevos tejidos, y es aqui donde se cree que le manda señales para mantener su durabilidad y potencia.

Ya es conocido que la pérdida de tejido y el funcionamiento de los órganos durante el envejecimiento se debe a la disminución en la función de células madre, nunca ha sido claro cómo se produce esta disminución.

Los investigadores del Instituto Salk descubrieron que a medida que el entorno o “nicho” de las células madre envejece, las células producen un microARN (una molécula que juega un papel negativo en la producción de proteínas a partir de ARN) conocido como “let-7”. Se sabe que este microARN  existen en un número de especies, incluyendo seres humanos, y ayuda a programar los acontecimientos que se producen durante el desarrollo.

Este aumento en “let-7” conduce a un efecto dominó que acciona un interruptor de envejecimiento, influyendo en una proteína conocida como “Imp”, cuya función es proteger a otra molécula llamada “UPD”, que es secretada por un área clave del nicho o entorno.

La molecula “UPD” por su parte promueve la señalización que mantiene las células madre activas y en contacto con el nicho de modo que se puedan auto-renovar. Y a medida que avanza la edad, los niveles de “UPD” bajan, disminuyendo el número de células madre activas en el entorno.

Investigación completa en: Nature Journal