Recientes estudios a cargo del geólogo Robert Thiriault del Ministerio de Recursos Naturales de Quebec, han vinculado la aparición de luces extrañas en el cielo al posterior gran movimiento de placas en ciertos lugares, es decir, a los terremotos; por lo que estas en un futuro se podrían tomar como una buena forma de alerta temprana.

Específicamente, dieron a conocer una serie de ejemplos, como el terremoto de Italia en el 2009 en L`Aquila, pues los peatones de la ciudad vieron luces parpadeantes sobre el centro histórico de la ciudad, justamente antes del movimiento telúrico. En 1988 también se vieron luces moradas y rosadas sobre Quebec, las que se visualizaron 11 días antes de un gran terremoto. Ahora, para los científicos esto correspondería a la carga eléctrica que se liberaría, ya que al llegar a la superficie se ionizarían las moléculas del aire y así se generaría la luz que se observa antes de estos sucesos.

Para Thiriault, “los números son sorprendes e inesperados. No sabemos todavía bastante, pero es un hecho de que la mayoría de estas luces se presentan como masas luminosas globulares y son tanto fijas como móviles, y siempre se aparecen antes o después de grandes terremotos, por lo que claramente se pueden relacionar con una rápida acumulación de estrés antes de que exista la ruptura en la falla”. Así, esto podría ser un gran avance si es que se logran más datos que le den sentido a esta teoría.