El problema de la contaminación en aguas, mares o ríos cercanos a la mineras o grandes industrias de metales pesados, es grave y sucede en todo el mundo mientras políticas específicas de cada país intentan mitigar las consecuencias de estos residuos. Sin embargo, estas no han tenido mucho efecto y otras alternativas surgen como viables.

Se trata del uso del tequila como descontaminante en lugar de los químicos tradicionales que se utilizan en la actualidad, una idea que es conjunta entre el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Agua de la Universidad de Salamanca, más colegas mexicanos del Centro Interdisciplinario Regional de Durango.

Específicamente, se trata de la construcción de una planta que utilice residuos de Agave, que es la planta que se ocupa para la producción del tequila, con el fin de reemplazar a los productos químicos que descontaminan el agua, por estos restos vegetales que además son económicos porque se convierte en materia prima un subproducto vegetal que generalmente se deshecha.

Según el investigador mexicano, José Bernador Proal, “la novedad más importante es la aplicación de biosurfactantes o materia surfactante de origen vegetal en una de las etapas de remoción de metales pesados. Los surfactantes son sustancias en solución que puende cambiar la naturaleza hidrofilica de un sistema a una naturaleza hidrofóbica. Eso es eliminar la afinidad de alguno de los elementos que tenemos en el agua, lo que serviría para separar los metales pesados que se han diluido en las aguas, siendo posible separar todas las partículas, incluso la de tamaños tan diminutos que no son visibles”.

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