Científicos del Virginia Tech han descubierto un método que podría ser revolucionario. Sí, porque transformaron celulosa en almidón, uno de los componentes fundamentales de la dieta del ser humano y no sólo eso, pues la técnica usada podría permitir convertir en alimento a cualquier planta no destinada al consumo humano.

Por supuesto, este avance sería fundamental si se considera los países de áfrica que sufren por la falta de alimentos o también pensando en la cantidad de población mundial que existirá en el 2050.

Específicamente, el método se basa en las cascadas enzimáticas, es decir, en las reacciones químicas en la que los productos de una reacción se consumen en la siguiente reacción. En otras palabras, Percival Zhang explicó que “la celulosa y el almidón tienen la misma fórmula química. La diferencia está en sus enlaces químicos. Nuestra idea era utilizar una cascada enzimática para romper los lazos de la celulosa, lo que permitió su reconfiguración como almidón”.

Según el experto a cargo, el este descubrimiento resulta prometedor porque “además de servir como fuente de alimento, el almidón se puede utilizar para la fabricación de películas biodegradables, comestibles y transparentes, destinadas al envasado de comida. Podría incluso usarse para transportar hidrógeno y resolver problemas relacionados con el almacenamiento y la distribución de este elemento”.

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