El salar de Uyuni llama la atención por muchas razones: no solo recibe cada año una considerable cantidad de turistas que llegan a conocerlo en su calidad del desierto de sal más grande del mundo, sino que entrega respetables réditos por la explotación de su sal.

Además, es altamente rico en potasio, boro y magnesio, siendo una de las reservas más grandes de estos minerales en todo el mundo.Y a todo esto se le suma un nuevo atractivo, y es que dos trabajos publicados en las revistas Food Technology & Biotechnology y Journal of Applied Microbiology, señalaron que hay una cepa bacteriana en este salar que tiene una particularidad muy especial.

Se trata de la bacteria Bacillus megaterium, que produce poli-beta-hidroxibutirato (PHB), compuesto biodegradable que interesa mucho a la industria farmacéutica, alimentaria y cosmética, pues con él se pueden fabricar envases para estos productos.

Si bien aún es caro fabricar este tipo de productos, la noticia abre una nueva puerta para quienes se preocupan de preservar el planeta sin la necesidad de dejar atrás de manera tan tajante el consumo