Hace poco escuchábamos sobre la posibilidad de que la clonación de animales en peligro de extinción está a punto de iniciarse, pero mientras tanto lo mejor es tratar de que las actuales especies en peligro no terminen por desaparecer y es uno de los esfuerzos que están haciendo los científicos.

Se trata del trabajo de conservación de la rana arlequín, una pequeña que cabe en una moneda y que vive en Panamá, uno de los últimos bastiones que quedan en el mundo para la biodiversidad de los anfibios. Es más, según los expertos, “estas ranas representan la última esperanza para su especie”.

Cabe destacar que dentro de los factores que se han señalado como culpables de esta posible extinción, están el cambio climático, la contaminación y una virulenta enfermedad fúngica llamada quitriomicosos, la cual ha sido la responsable de la pérdida de unas 94 especies, teniendo en cuenta que existen cerca de 120.

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