Los investigadores descubrieron que los monos capuchinos, utilizados en su momento por los organilleros, logran identificar a los humanos que son egoístas y los evitan con el fin de no replicar estas actitudes.

La investigación pertenece a la Universidad de Stirling y la Universidad de Kioto en Japón, quienes estudiaron a estos monos inteligentes provenientes de América Central y América del Sur. Específicamente, lo que hicieron fue hacer que interactuaran humanos con monos, luego de que estos animales observaran la conducta de los humanos entre sí.

En la actividad pudieron ver que algunas personas rechazaban la solicitud de ayuda de otra persona, lo que fue clave en momentos posteriores cuando se les pidió que estos mismos personajes intentaran darle comida a los monos, quienes no aceptaron la comida proveniente de aquellos que se comportaron de maner egoísta.

“Esta investigación es importante porque proporciona evidencia de que la evaluación social basada en la interacción de terceros- la forma en que respondemos a los demás-, no es exclusiva de los seres humanos”, indicó Jim Anderson, quien dirigió el estudio.

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