Tokio presentó hace algunas horas su nueva legislación anti-piratería, destinada a reprimir el intercambio ilegal de archivos, destacando como una de las normas más draconianas del mundo.

En la mayoría de los países, los usuarios sólo son objetados cuando suben material infractor de derechos de autor a internet, pero la nueva ley japonesa también condena a quien simplemente esté descargando material no autorizado puede resultar en una sentencia de cárcel.

Después de intensas presiones de la industria musical, Japón aprobó una enmienda a su ley de copyright que señala severas sanciones penales a quienes descarguen música en forma ilegal, además de los recursos civiles ya existentes.

Mientras que en algunos países la descarga sin permiso ya es ilegal, por lo general los cargadores (distribuidores) de contenidos son solamente amonestados en un primero momento.

En cambio, en Japón la descarga de material protegido puede dar lugar a una pena de prisión de dos años o una multa de 2 millones de yenes (25.680 dólares).

Sin embargo, esto puede generar complicaciones en cuanto a demostrar que un usuario descargó material ilegal. Esto, ya que en algunas páginas como BitTorrent, los titulares de los archivos son quienes comparten el material en una carpeta específica, con el fin de saber que él o ella lo está descargando.

Así, esto causa una complicación, ya que los titulares ya tienen permiso para cargar su propio contenido, por lo que la fuente del contenido es legal.

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